Pienso, luego ¿existo?

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante más se palpita
y se sigue mas acá de la conciencia
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las barbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que siento excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para pobre, poesía necesaria,
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir quien somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mi a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo que por eso con técnica, que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos reeeepetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Las buenas noticias que no comenta nadie.

Para los despistados alarmistas y catastróficos, tres noticias:

1ª. El 23 de agosto el gobierno japonés revisó a la baja la estimación sobre el volumenn de sustancias radioactivas liberadas por la central nuclear. Los datos revisados por la Comisión de Seguridad Nuclear dicen que entre el 12 de marzo y el 5 de abril la planta emitió 570.000 terabecqueleres de yodo 131 y cesio 137. Es decir, un 10% menos que en estimaciones anteriores.

2ª. También, basándose en los nuevos datos, la fuga de sustancias radioactivas en el momento crítico (el día 15 de marzo entre las 13:00 y las 17:00) es un 60% menor que la estimación inicial. ¡¡UN 60% MENOR!! 

3ª y última: Dentro del perímetro de seguridad de 20 Km., de los 50 puntos analizados, sólo 15 superan los niveles máximos de radiación recomendados por la Comisión Internacional de Preotección Radiológica.

Fuente: Yukio Edano dixit.

Y yo ahí lo dejo, PILUCA.

Un par de poemillas.

Miyamoto no Hitoshi (880-951)
浅茅生の
小野の篠原
忍ぶれど
あまりてなどか
人の恋しき

Como las hierbas
casi escondidas entre el bambú
me esforcé en vano en disimularlo,
¿por qué ahora me abruma y me desborda
este loco amor por ti?

Fujiwara no Asatada (910-966)
逢ふことの
絶えてしなくは
なかなかに
人をも身をも
恨みざらまし

Mejor habría sido
no habernos encontrado,
así no habríamos sufrido,
ni ella ni yo,
la pena de la ausencia

Para ti, que estás perdido en la jungla de tus emociones.

Reflexiones sobre el amor.

El amor es trascendente. Trasciende a cualquier cosa y hace que todo, en relación con el amor, se vuelva inconsistente. Todo es inconsistente frente al amor. Todo es intrascendente frente a él. La muerte es inconsistente porque el amor trasciende a la muerte y va mucho más allá. Seguro que conocéis la historia de Romeo y Julieta de Shakespeare. O el “Polvo seré, mas polvo enamorado” de Quevedo.

El amor también trasciende al sexo. Esta vez quizás no conocéis el libro titulado “Historia Calamitatem”, en español se ha traducido como “las cartas de Abelardo y Eloísa”. Como posiblemente no conocéis esta historia, os la resumo: Abelardo es emasculado por su suegro, pero Abelardo y Eloísa encuentran otra forma de amor: El amor frente al cual el sexo es inconsistente.

Estos ejemplos en la literatura, creo que son suficientes para que explicar lo que quiero decir: El amor no puede ser destruido por inconsistencias como la muerte, el sexo, la distancia, el tiempo, la edad, la fealdad, la riqueza, la familia, la clase social, la raza, la enfermedad… Además, el amor es incondicional. Si le pones una condición, cualquiera, ya no es amor.

Tal vez sólo hay una cosa que puede destruir el amor, pero no lo sé: me refiero al uso. Lo que quiero decir es que todo se desgasta por el uso; lo único que puede mantenerse, por lo tanto, es lo que nunca es usado. Tal vez el amor perfecto es el amor imposible, porque nunca sufrirá desgaste alguno ¿Qué pensáis? Yo llego a esta reflexión a través de unos versos, bellísimos, de John Keats. Realmente son varios los poemas, pero ahora recuerdo “Oda a una urna griega” (“Ode on a Grecian Urn”). Se puede resumir diciendo “La amarás por siempre y siempre será bella porque nunca podrás ni siquiera acercarte al lugar donde está”.

La última reflexión que he hecho sobre el amor, ha sido sobre el amor cortés. Creo que no hay mayor perversión, no hay mayor astucia, ni mayor estafa intelectual que el “amor cortés”. El amor cortés es el que presenta como renuncia lo que en realidad es una imposibilidad. Lo cual es una estafa absoluta. Os pongo un ejemplo para que entendáis lo que quiero decir: Imaginad que yo, con cortesía y elegancia, renuncio al amor de un hombre que no me ama. Mi renuncia parece un gesto noble, sin embargo es una absoluta estafa porque yo nunca he tenido ese amor. Nuestro amor es imposible porque él no me quiere. No hay “nuestro” amor. Renunciar al él, es imposible. Sólo se puede renunciar a lo que se tiene, es absolutamente imposible renunciar a lo que no tenemos. Además, si el amor es trascendente, no se puede renunciar a él porque también trasciende a la renuncia y al desamor.

“Polvo seré, mas polvo enamorado”. Aunque no me ames, yo no puedo renunciar a mi amor.

Monje Sosei (finales del s. IX)

“Vengo ahora mismo”,

me dijo él, y le he estado esperando

durante tanto tiempo

que la luna más larga

se ha hecho luna del alba.

Ima komu to

Iishi bakari ni

nagatsuki no

Ariake no tsuki wo

Machiidetsuru kana

La libertad

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Llevo toda la semana dándole vueltas a esta frase del Quijote. Por algún motivo que no alcanzo a comprender me siento terriblemente constreñida. Quizás no es más que los efectos tardíos de lo que vimos en Minamisouma y de estos días de pensar y pensar sobre todo aquello. 

Cuanto más analizo los hechos que nos están tocando vivir, menos entiendo. Esa incomprensión hace que sienta ira, pero no sé hacia qué. Ira y desazón. Y unas incontrolables ganas de tirarlo todo e irme a dormir.

Por la libertad se puede y se debe aventurar la vida, nos dice Cervantes. Estamos dentro de la nueva conjura de los necios. La libertad ya no cuenta, sólo interesa una supervivencia parasitaria, como la del liquen agarrado a la corteza del árbol. Nos hemos abonado al regalo envenenado de una vida en la que nos privan de nuestra responsabilidad y nosotros, como borregos, la aceptamos y damos gracias por ella. Y ahora, adormilados por la pereza y acostumbrados a que las soluciones las tomen los demás, nos sentimos abrumados y exigimos las soluciones que nosotros hemos renunciado a encarar.

Sí, la libertad es más preciado don que los cielos han dado a los hombres, pero la libertad se debe ejercitar. Libertad no es más que la responsabilidad sobre nuestra propia vida y nuestras propias acciones. Si no queremos ser responsables, no podemos ser libres. Y la responsabilidad no se puede delegar.

Estoy harta de la filosofía del buenismo. Es el veneno para hacernos esclavos de nuestra propia estulticia, de nuestra vagancia para asumir nuestra responsabilidad y la disculpa para exigirles a los demás que hagan lo que no somos capaces de hacer nosotros mismos. Ese buenismo empalagoso me está asfixiando.

Y ahora, el que quiera entender, que entienda.

Me encanta cuando los políticos se ponen adjetivos calificativos unos a otros, porque a veces aciertan. Kan ha vuelto a mentir a los de su partido, a la oposición y, por ende, a la sociedad japonesa en general. Ante las peticiones de dimisión, también en el seno de su propio partido, y para evitar una escisión en su grupo, les prometió que dimitiría este mes. De esta forma, los diputados del Partido Social Demócrata, pensando que su jefe de filas iba a abandonar el poder, no apoyaron la moción de censura presentada por el principal partido de la oposición. Una vez superado esto, Kan ha dicho que no dimitirá hasta que la central nuclear no esté estabilizada. Como todos sabemos, TEPCO ya ha dicho por activa y por pasiva que ve muy difícil poder estabilizarla antes de enero… Ante esta nueva mentira de Kan para aferraras al poder unos meses más, aun a costa de una más que probable fragmentación de su partido, el ex Primer Ministro Hatoyama no ha escatimado adjetivos y directamente le ha llamado mentiroso. Que a un primer ministro, un compañero de partido le llame mentiroso delante de las cámaras de televisión y que, además, quede patente que lo es, debería ser suficiente para que el Sr. Kan presentara a primera hora de hoy su dimisión y pensara en unas largas vacaciones en la Antártida. A todo esto, el presidente de EEUU, el inefable Sr. Bobama, se ha vuelto a poner de perfil y ha dicho que no comenta. Supongo que si Kan decidiera ponerse a vender los bonos americanos para reconstruir Japón, en lugar de crujir a los japoneses a impuestos, el Sr. Bobama comentaría.

Mi experiencia en Minamisouma

Ya han pasado tres días desde que regresamos de Minamisouma, y creo que ya me encuentro con fuerzas para relataros el viaje y mi experiencia.

Antes de nada quiero deciros que voy a referirme a lo que yo he sentido y he pensado, y que no me refiero a lo que pasa por la cabeza de Hiromi, Neftalí y Debitto.

Voy a empezar por deciros que yo hacía este viaje con bastante escepticismo. De hecho, os habréis dado cuenta de que no os di tanto la brasa con lo de la comida para los colegios como la vez anterior. De hecho, hay gente que me pidió mi número de cuenta bancaria y no se lo di. El motivo es que yo no podía creer que la situación fuera tan mala como ellos decían. Es más, empecé a pensar que la gente de Fukushima eran unos caras que pedían ayuda porque no tenían nada más entretenido que hacer. El plan del viaje, inicialmente surgió por mi desconfianza y la entrega absoluta de mi amiga Satomi en ayudar a la gente de Fukushima. Así que pensamos en ir y mirar; a ver si hacían vida normal como yo pensaba, o vivían en la mayor de las precariedades. Luego, por unas cosas y otra, terminé en Minamisouma con unas personas distintas. Aclaro esto porque Debitto ha escrito en su blog que la gente de Minamisouma se pusieron en contacto con nosotros por segunda vez para pedirnos ayuda, y eso no es cierto. En realidad, fui yo la que dije que pensaba ir a Fukushima, sin especificar el lugar, y cuando la noticia le llegó a la Sra. Endo, ella se ofreció a dejarnos su casa y a mostrarnos cómo era su día a día. Fui yo la que le pregunté si podíamos hacer algo más por ellos y entonces me dijeron que había un colegio con 400 niños que sólo comen onigiri desde que empezó el curso. Yo os trasmití su petición, pero lo cierto es que yo no creía demasiado en ella, y pensaba que eso no era más que una tontería y una forma cara de perder el tiempo.

Dicen que es de sabios rectificar. No lo sé. Lo que ahora entiendo es que es de cretinos pensar como yo pensaba.

He comprobado que en las tiendas, si bien hay ciertos platos preparados congelados, lamen instantáneo y agua mineral e incluso bebidas alcohólicas,  no hay productos frescos. No busquéis leche, yogures, fruta, verdura, carne o pescado. No hay. He puesto unas fotos del supermercado con la zona de productos frescos cerrada y usada de almacén. Algunas veces se reparten verduras frescas. La abuela de la familia Endo nos contó como tuvo que hacer cola desde la seis de la mañana para recibir un tomate. Un tomate para toda la familia. Para eso es necesario ponerse a la cola a las seis de la mañana. Por lo tanto, lo que nos decían sobre que los niños no pueden tomar alimentos frescos, es cierto. Y no sólo no los toman en el colegio, el problema es que tampoco los pueden tomar en casa. Dice Debitto en su blog que se puede encontrar de todo, pero yo no lo he visto. Por supuesto que en Fukushima-shi hay productos de todo tipo, pero es que Fukushima-shi está fuera del perímetro de 30 Km en torno a la central nuclear. Posiblemente en Iwate-ken o en Miyagi-ken, también se pueden comprar alimentos. Lo que hace especial a Minamisouma y a Haramachi, que es lo que conocemos, es justamente el hecho de ser una población muy grande dentro de ese maldito perímetro.

Otro añadido a esta tontería es que desde el día de la explosión de la central hasta hace dos semanas, a esta gente les han estado diciendo que estaba terminantemente prohibido salir de sus casas. Ya me diréis quién es el valiente que sale a buscar comida para toda la población o el que entra a llevarla. Hace dos semanas se ha levantado la prohibición de transitar por las calles, sin embargo, esa situación se ha trasladado a otras áreas (luego os pongo el mapa de la zona que supuestamente tiene radiación alta y veréis  que Minamisouma se ha quedado aislada, como una isla dentro de un océano de radiación). Así que pueden transitar por las calles, pero no tienen ninguna confianza en que lo que ahora dice el gobierno sea cierto y, en cualquier caso, las zonas circundantes están más radiadas que ellos, así que lo tienen mal.

Esta situación crea el grave problema de desabastecimiento de alimentos frescos en Minamisouma, a pesar de que desde hace dos semanas se puede entrar sin problemas. Más cuando la mayoría de la gente no lo sabe. Aunque el periódico Sankei trajo esta noticia el pasado domingo 29 de mayo, la gente sigue sin querer enterarse. No sé si a los que vinieron conmigo les ha pasado lo mismo, pero yo os puedo decir que cuando les he contado a mis alumnos que hemos ido a Minamisouma, a 25 Km de la central nuclear, me dicen que eso es imposible porque allí está prohibido entrar. No saben, o no quieren saber para no tener que ir, que se puede entrar sin ningún problema y que, aunque había muchos coches del ejército, en ningún momento nos paró la policía ni nos impidieron el paso a ninguno de los lugares a los que quisimos ir. En el radio de 20 Km no hay nadie. Lo han desalojado completamente y está prohibido entrar. Si alguien entra, será multado. En el radio de 20 a 30 Km se puede circular con absoluta normalidad, incluso en la zona de Iidate Mura. Nosotros hemos pasado por allí, hemos medido la radiación y nadie nos ha dicho ni una palabra. Eso sí, no he visto ningún camión de reparto.

Lo que me gustaría que supierais todos es que esa gente necesita muchísima ayuda, principalmente porque nadie quiere ir allí y nadie ayuda, y los que quieren ir, piensan que no se puede y que está prohibido. Yo os animo a todos a que vayáis y lo veáis con vuestros propios ojos.

En cuanto a la radiación, os diré que no es tan fiero el león como lo pintan. En Minamisouma, en Haramachi, los niveles de radiación no eran mucho más altos que los de Tokio, y sí eran más bajos que los de, por ejemplo, Madrid o Roma. Mientras estuvimos en Haramachi, los niveles oscilaron entre los 0.00 y 0.40 microsieverts. Y poned atención en que digo “micro” y no “mili”. Los niveles más altos los encontramos en Iidate, que llegaron a ser de 2.20 microsieverts. Y sigo llamándoos la atención sobre el hecho de que son niveles que están por debajo del umbral del peligro. No digo que no haya zonas más peligrosas, pero esas no lo son.

Llegando a Iidate pudimos observar la gran cantidad de radioactividad, Debitto dixit. Lo cierto es que la radioactividad era más bien baja para el miedo que nos están metiendo en el cuerpo. Exactamente 2.20 microsieverts la medición más alta. Es decir, 0. 0022 milisieverts si el cálculo decimal no me falla (yo también soy de letras). Eso está muy por debajo de los niveles de peligrosidad, le pese a quien le pese, y decir que la radiación es altísima, aparte de mentira, solo ayuda a fomentar el miedo y a desanimar a cualquiera que estuviera pensando en ir a ayudar.

La información que hay sobre la radiación es confusa y en muchos casos se está haciendo un uso de ella partidista, que lo único que consigue es perjudicar más a esta pobre gente. Todos los que vinieron conmigo os podrán hablar de la obsesión que tenían todos por saber la radiación de las cosas más variadas. Nuestro contador Geiger mide la radiación ambiental, pero no sirve para los alimentos. Aunque se lo decíamos, no hacían más que pedirnos que midiéramos la radiación de la comida. Están asustados, recluidos en sus casas con miedo a salir a la calle y pensando que con cada cucharada de comida que le dan a sus hijos los están envenenando. Hace dos semanas, como os he dicho, han recibido una información de expertos y del gobierno diciéndoles que pueden salir a la calle, trabajar y hacer vida normal, aunque también es posible que la situación se agrave de repente y tengan que ser evacuados obligatoriamente.  Claro, si cualquiera de nosotros recibiera un mensaje similar, no sé qué pensaríamos. Y eso es lo que les pasa a ellos. Si lo queréis leer, también he puesto una foto de ese documento en Facebook.

Las personas que he visto son agricultoras. Personas sin demasiados estudios ni información sobre física nuclear. Podrían ser como mis padres o como los padres de muchos de vosotros, que no pueden usar Internet ni maldita la falta que les hace en su vida diaria, y que su forma de entretenerse es reuniéndose con sus vecinos para charlar, merendar juntos o preparar las fiestas del pueblo. Gente humilde y tranquila, que de repente ha visto cómo su vida se perdía.

Os podría contar la desolación que sentí cuando vi su pueblo arrasado por el tsunami. Os podría hablar de la tristeza de los ramos de flores junto al mar; del vacío y del silencio. Os podría contar el miedo de las familias, el desamparo al que se ven sometidos un día detrás de otro. Os podría hablar también de sus risas para espantar el miedo. Pero no quiero. Lo que deseo es que todos vosotros vayáis y lo sintáis. Deseo que vosotros, igual que yo, perdáis vuestro miedo y os acerquéis a este lugar tan impresionante, en lo bueno y en lo dramático. Nada de lo que yo os pueda decir va a igualar lo que he sentido. He sentido rabia, impotencia, tristeza, agradecimiento, alegría, esperanza… todo en menos de 24 horas. Ahora no sé bien todavía que es lo mejor que puedo hacer, pero sé que tengo que hacer algo. Y me gustaría que todos vosotros sintierais la preocupación que yo siento y, al mismo tiempo, que sintierais la emoción de saber que tenemos que hacer algo, que entre todos podemos ayudar, aunque sea de forma somera, a estas personas.

En las fotos que he puesto, veréis que el mar devuelve lo que se ha llevado. El tsunami ha sembrado caos, muerte, miseria y destrucción. Igual que el mar devuelve el daño que ha causado en forma de escombros, estoy segura de que todo el bien que podamos hacer por esta gente, algún día nos será devuelto. Y si nadie nos lo devuelve, yo misma estaré feliz sabiendo que he hecho todo el bien que estaba a mi alcance.